Lo de Izquierda Unida no se puede explicar tan sólo por el llamamiento al voto útil y por la ley electoral. Es posible que eso haya sido la puntilla, pero hay otras razones achacables y no a factores externos que deben explicar lo que ha ocurrido, porque con el mismo sistema electoral, IU ha tenido 18, 19 y hasta 23 escaños en otras ocasiones. La falta de definición política en algunos aspectos, la ausencia de un modelo territorial claro que les ha llevado a sostener una política de alianzas errática y difícil de explicar.Resulta difícil sustraerse a la conclusión de que la gestión de Llamazares y de su equipo no ha estado a la altura de lo que se esperaba. Si sumamos la proximidad al PSOE, con un sistema preparado, el resultado no puede sorprendernos. Izquierda Unida se diluye.
Es lógico esperar que las corrientes más críticas del partido cobren un mayor protagonismo a la hora de elegir un cabeza de partido con valía. Esté quien esté, se haga como se haga, pienso que la total y radical democracia tiene que volver a lo interno del partido, como máxima de avance tanto interno, como externo.
Foto tomada de El Norte de Castilla.





